Hay momentos en los que algo en nuestra vida o en nuestros vínculos se repite y comenzamos a sentir que, aunque entendamos lo que sucede, seguimos respondiendo de la misma manera.
Nos pasa en relaciones que nos generan ansiedad, en dificultades para poner límites, en el miedo a perder al otro, en la necesidad de reconocimiento, en situaciones en las que queremos avanzar pero algo nos detiene.
Podemos saber racionalmente qué queremos y, sin embargo, sentir que algo en nosotros responde de otra manera.
Porque nuestra experiencia no se organiza solamente desde lo que pensamos.
También se expresa en cómo sentimos, cómo nos vinculamos y cómo habitamos nuestro cuerpo.
En KÜNTUR creamos un espacio para detenernos, escuchar y comprender esa experiencia en profundidad.
Exploramos lo que está sucediendo hoy, cómo se expresa en el cuerpo, qué aprendizajes y experiencias pudieron participar en esa manera de responder y qué posibilidades pueden comenzar a abrirse cuando volvemos a entrar en contacto con nosotros mismos.
No para cambiar quién sos.
No para buscar culpables.
No para quedarnos atrapados en el pasado.
Sino para comprender aquello que aprendiste a hacer para poder vivir, vincularte y pertenecer, y reconocer qué de eso todavía te acompaña y qué quizás ya no necesitás sostener de la misma manera.
A veces una manera de vincularte, de protegerte, de decidir o de estar en el mundo se vuelve tan conocida que termina pareciendo parte de °quien sos°.
Pero una forma aprendida de responder no es la totalidad de tu experiencia ni de tus posibilidades.
Hay maneras de estar que alguna vez tuvieron sentido.
Formas de adaptarte, protegerte o relacionarte que pudieron ayudarte en determinados momentos y que, con el tiempo, pueden dejar de acompañar la vida que hoy querés vivir.
El acompañamiento KUNTUR propone acercarse a esa experiencia con presencia, sin imponer respuestas y sin quedar atrapado en el pasado.
Reconocer lo que se aprendió.
Percibir lo que hoy sucede.
Y abrir espacio para descubrir nuevas maneras de estar, vincularte y elegir.
Mirar lo que fue.
Reconocer lo que es.
Descubrir lo que puede ser.
Partimos de una situación concreta de tu vida que hoy necesita ser comprendida, escuchada o mirada desde otro lugar.
A través de una mirada ontológica, sistémica y somática, informada en trauma, nos acercamos a tu experiencia desde diferentes dimensiones:
Lo que estás viviendo: cómo interpretás lo que sucede, qué significado tiene para vos, desde dónde lo estás viviendo y qué posibilidades puedes ver hoy.
Lo que sientes: las emociones, necesidades, impulsos y respuestas que aparecen frente a aquello que estás atravesando.
Lo que sucede en tu cuerpo: las sensaciones, tensiones, cambios en la respiración, postura, movimiento y otras formas en las que tu experiencia también puede expresarse corporalmente.
Estas dimensiones no se trabajan por separado. Se van entrelazando a medida que comprendemos lo que está sucediendo en tu experiencia.
No buscamos imponer una explicación ni llegar de antemano a una respuesta determinada.
Miramos, escuchamos y exploramos lo que aparece, respetando tu ritmo y las particularidades de tu proceso.
Mayor claridad: comprender con más profundidad aquello que hoy estás viviendo.
Reconocimiento: identificar respuestas, necesidades, emociones y poder poner en palabras aspectos de tu forma de estar, que hasta ahora podían no haber sido conscientes.
Recursos internos: reconocer y poner en contacto recursos, apoyos y posibilidades que pueden ayudarte a relacionarte de una manera diferente con aquello que estás viviendo.
Nuevas posibilidades: desplegar una nueva forma de vincularte, decidir y habitar tu vida con más presencia.
Durante el encuentro también podemos reconocer si aquello que aparece puede ser abordado en esa instancia o si necesita mayor profundidad, continuidad e integración.
Al finalizar, observamos conjuntamente lo que emergió y, si tiene sentido para tu proceso, podemos considerar la continuidad a través de un Proceso de Bioconexión Somática.
Allí el trabajo puede profundizarse en la experiencia corporal, la percepción, el movimiento y la regulación del sistema nervioso, acompañando aquello que necesita ser explorado con mayor tiempo y presencia, para que aquello que has reconocido pueda encontrar una nueva organización y una manera más posible de ser vivido.
La continuidad no se define de antemano: se observa en conjunto a partir de lo que el proceso va mostrando.
Un espacio para comprender y reordenar aquello que hoy condiciona tu vida, reconectar con tus recursos y desplegar nuevas posibilidades para vivir, vincularte y elegir con más presencia.